Conflicto de lealtades

El New York Times, siendo un periódico general, como el PAIS en España, y dirigido al gran público, de vez en cuando pone el dedo en la llaga, y nos impresiona con artículos que muchas veces nos estimula a pensar en nuestra profesión. Uno de los temas, conocidos por los médicos, que influye en nuestro quehacer, pero que a menudo no se tienen en cuenta, es el tema de las lealtades. El conflicto de lealtades surgido de estar inmersos en una empresa pública, o privada, o sea de no trabajar para nosotros, de ser asalariados de otros, y estar sometidos a tensiones derivadas de intereses económicos de estas mismas empresas y de sus proveedores, léase la industria farmacéutica. También, el hecho  de encontrarse dentro de un colectivo, el colectivo médico, es causa de disonancias cognitivas frecuentes al médico del primer nivel.

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En el artículo que estimula este comentario, se da cuenta de cómo la American Medical Association recuerda a los médicos que su primera lealtad se encuentra en el paciente, por encima de recomendaciones e intereses de la empresa en la que están contratados.
No es fácil mantener una independencia, o una autonomía libre de influencias, cuando existen estímulos económicos que motivan en sentido contrario, generando una hábil compra de lealtades en base a una incentivación económica por objetivos, farmacéuticos o de otro tipo, sean en calidad (tipo de medicamento, tipo de prueba solicitada) o cantidad (precio del fármaco, número de pruebas solicitadas) por parte de la empresa sanitaria, o, salvando la distancia, y en el otro extremo, participando de las gentilezas de la industria farmacéutica (formación, congresos…).
Pero todo no queda ahí, pues existen otro tipo conflictos generados entre los mismos médicos en donde se anteponen los intereses surgidos de la “relación interpersonal” con los colegas, a los intereses del mismo paciente. Esto tiene que ver con aquellas derivaciones a otros niveles, consultas a nivel especializado de pacientes con diagnósticos poco claros, pero que se demoran por la “incomodidad” de “molestar” al  compañero o colega… Esto lo observamos frecuentemente en nuestros médicos en formación.
En fin, que en este mar de intereses a veces es difícil para el médico del primer nivel mantener su ética, o sea una motivación trascendente suficiente que supere las tentaciones que el sistema en el que está inmerso le provoca.
Por ello , en mi opinión, lo más importante, es que los médicos en formación vean sus en mentores, en sus tutores, un ejemplo a seguir, un modelo de comportamiento que les facilite elegir lo más conveniente para sus pacientes cuando se vean en esta difícil disyuntiva.

ROBERT PEAR. Doctors Warned on ‘Divided Loyalty’
http://www.nytimes.com/2012/12/27/health/27doctors.html?ref=health&_r=1&

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